Como ser tonto que te cagas y, por desgracia, no morir en el intento

Publicado en por Attila

De aquí hasta hace bastante poco llevamos viendo un retablo pintoresco y fantasmagórico de las aves rapaces y tontos del bote que pululan por nuestra iberia amada. Lo peor de todo es que no hacemos nada para remediarlo y esto está haciendo que nos veamos sumidos en la vergüenza más grande que ha atrapado a este país desde hace ya más de 73 años (Franco´s wins).

 

Por desgracia para mi vertical cerebro cada día que pasa en mi vida desde que era muy pequeño (y ya sufría con La voz de Almería entre mis manos mientras le hacía los trabajos sucios a mi abuelo) llevo viendo la prensa a cada despertar... o al acostarme, la verdad es que lo mismo me da porque la veo que es lo que importa. Lo bueno de este hecho es que me informo de todo lo que pasa aquí, allá, acullá y por ende los mares. Esa parte está super bien, la mala es que al enterarme de las nuevas tiene uno que soportar las malas también y eso no es tan de molarmemazo (como decían mis compañeros madrileños tan asiduamente... a mi me lo pegaron).

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Mala noticia es que los tontos están conquistando el mundo, sí esos cuyo intelecto hace que los sigan miles de fieles a cada paso que dan, podemos dar mil ejemplos pero me voy a centar en dos, o lo mismo hasta tres.

 

El primer tonto descabellado es el calorro o cipote que imita la desfachatez de algunos personajes que danzan por el mundo de las chavolas y la chulería citadina, no por gusto sino por legado, y que hacen de sus características un ser en sí mismo... ellos tienen gracia pero los que los imitan ni pizca. El típico calorro o Tipejus maximus (latín acuñado por mí mísmo) es el tonto  a las dos que solo agitana su voz, se viste como el culo, trata a las mujeres como sus zorras y añade a cada dos palabras un insulto, sin olvidar las posturas inverosímiles y el porro que te cagas que le cuelga de la boca como a los hombres de las cavernas les colgaba el rabo. Éste se dedica a intentar trapichear con todo lo que se encuentra por la vida y de paso sacar provecho de ellos mientras se folla a una tontaina que le sigue el juego y se queda a la misma altura que Popeye de la novia fea esa que tenía.. ah sí: Olivia. Lo peor de lo peor es que cada vez se meten más en la caja tonta o TV y son más numerosos ya que gracias a los Gobiernos pasados y actuales y debido a sus reformas de Educación constantes los caluquis abundan por millones en la tierra de Don Alonso Quijano. No os creáis que os pasan de lado sino que hasta podéis tener uno en vuestra casa y ni daos cuenta de la adquisición.

 

El segundo tipo de estos se llama banquero pepero o Engominaus minimus, lo de mínimus va pos su estatura ya que no sé por qué suelen ser bastante bajitos y de mal carácter (fíjense en los totalitarismos europeos a ver si dan con sus homólogos). Este tipo de bichejos son peor aún que los demás ya que auspiciaron a los calorros y les dieron los créditos que ayudaron a sus señorías gitaneras a poder tener un cacho de coche enorme, una hipoteca y poder salir cada día de marcha, mas, sin olvidar, sus suministros de porros diarios: esto cuando ganaban de nómina 1000 euros (los que trabajaban a destajo podían llegar hasta 3000 euros ¡Sociooooooooooooooooo! como diría alguno de ellos). Bravo banqueros peperos pues habéis creado una serie de tipejos que nunca se nos irán de las calles a otro sitio que no sea el marítimo almeriense o similares lares en cualquiera de las calles que señalan las vías de nuestras ciudades. Los peperos banqueros o alimañas malcriadas se han dedicado toda la vida a dar de comer a los gordos y a dejar secos a los pobres y es que no les interesan... pero nosotros y los sucesivos mandantes de nuestros países se lo han permitido sin contrariarles en el asunto. Aquí abajo podemos encontrar en la foto a un ejemplo sublime de esta clase:

 

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El tercer tipo son las Karmele Marchante y acérrimos... de estos ni quiero hablar porque son los peores de todos. Aunque se alimentan unos de otros... los peperos les aplauden y los calorros les ven en la TV... ellos ganan desorbitadas sumas de dinero y nosotros, los pobres medios, nos quedamos ahí sin hacer nada.

 

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Y es que deberíais de tener cuidado hermanos porque esta gentuza han hecho que nuestro país sea igual de vergonzoso que el italiano y que esté repleto de inéptos por cada una de las esquinas de nuestra manta de toro querida.

 

Todo esto es fruto del desamparo al que nos vemos abocados cada día puesto que estas tres plagas, junto a las pijas de pelo largo y sedoso, están haciendo cada vez más daño a los que queremos España. Españoles, España no ha muerto pero poco le queda. Acercaos a la tontura supina y seguid mirando Telecinco, Antena 3, Intereconomía y sucedáneos estereotipados... sin olvidar a Cuatro y sus simpáticos a la vez que anormales presentadores.

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